Jesus Reportandose....!!!
Un sacerdote estaba dando un recorrido por la Iglesia al medio día.
Al pasar por el altar decidió quedarse cerca para ver quien había
venido a orar.
En ese momento se abrió la puerta, el sacerdote frunció el entrecejo
al ver al hombre acercándose por el pasillo.
El hombre estaba sin afeitarse desde hacía varios días; vestía una
camisa raída, tenía el abrigo gastado, cuyos bordes se habían
comenzado a deshilachar.
El hombre se arrodilló, inclinó la cabeza, luego se levantó y se
fue. Durante los siguientes días el mismo hombre, siempre al medio
día, entraba en la Iglesia, se arrodillaba brevemente y luego volvía a salir.
El sacerdote un poco temeroso, empezó a sospechar que se tratase de
un ladrón, por lo que un día se puso en la puerta de la Iglesia y
cuando el hombre se disponía a salir le preguntó: "¿Qué haces aquí?"
El hombre dijo que trabajaba cerca, y tenía media hora libre para el
almuerzo, y aprovechaba ese momento para orar. Sólo me quedo unos
instantes, sabe, porque la fábrica queda un poco lejos, así que sólo
me arrodillo ante el Señor y digo algo así:
"SOLO VINE NUEVAMENTE PARA CONTARTE, JESÚS, CUAN FELIZ ME HACES
CUANDO ME LIBERAS DE MIS PECADOS, NO SE MUY BIEN ORAR, PERO PIENSO EN TI TODOS LOS DÍAS, ASÍ QUE JESÚS, ESTE ES JIM REPORTÁNDOSE.
El padre, sintiéndose un tonto, le dijo a Jim que estaba bien, y que
era bienvenido a la Iglesia cuando quisiera. El sacerdote, se
arrodilló ante el altar, nunca antes lo había hecho, sintió dentro
de sí su corazón derretirse con el gran calor del amor, y encontró a
Jesús. Mientras las lágrimas corrían por sus mejillas en su corazón
repetía la plegaria de Jim:
SOLO VINE PARA DECIRTE SEÑOR, CUAN FELIZ FUI DESDE QUE TE ENCONTRÉ A TRAVÉS DE MIS SEMEJANTES, Y ME LIBERASTE DE MIS PECADOS. NO SE MUY BIEN COMO ORAR, PERO PIENSO EN TI TODOS LOS DÍAS ASÍ QUE JESÚS, SOY YO REPORTÁNDOME.
Cierto día el sacerdote notó que el viejo Jim no había venido. Los
días siguieron pasando y sin que Jim volviese para orar, continuaba
ausente, por lo que el padre comenzó a preocuparse. Hasta que un día
fue a la fábrica a preguntar por él.
Allí le dijeron que él estaba enfermo, que pese a que los médicos
estaban muy preocupados por su estado, todavía creían que tenía una
chance de sobrevivir. La semana que Jim estuvo en el hospital trajo
muchos cambios en la sala, el sonreía todo el tiempo y su alegría
era contagiosa.
La enfermera jefe no podía entender por que Jim estaba tan feliz, ya
que nunca había recibido ni flores, ni tarjetas, ni visitas. El
sacerdote se acercó al lecho de Jim con la enfermera, y ésta le dijo
Mientras Jim escuchaba:
"Ningún amigo ha venido a visitarlo, él no tiene a donde recurrir".
Sorprendido el viejo Jim dijo con una sonrisa: "La enfermera esta
equivocada, pero ella no puede saber que todos los días desde que
llegue aquí a medio día un querido amigo mío viene, se sienta aquí
en la cama, me agarra las manos, se inclina sobre mí y me dice":
SOLO VINE PARA DECIRTE JIM CUAN FELIZ FUI DESDE QUE ENCONTRÉ TU
AMISTAD Y TE LIBERE DE TUS PECADOS. SIEMPRE ME GUSTO OÍRTUS
PLEGARIAS, PIENSO EN TI CADA DÍA, ASÍ QUE JIM, ESTE ES JESÚS,
REPORTÁNDOSE.
Atentamente Danilo